Esta jornada es la más emotiva de todas las fiestas. La conocida como “la mañana de San Lorenzo” está aflorando en los oscenses que han llenado el recorrido de la procesión, con mucha expectación y con sentimientos de alegría y también de recuerdo pensando en los que ya no están entre nosotros o no pueden disfrutar de las fiestas.
Tras la procesión aun queda almorzar en los múltiples bares y terrazas que están hasta los topes en este día festivo.
Disfrutando también de la música de alguna de las charangas de las peñas que alegran las calles con su color y música.
Por la tarde tras la comida y una breve siesta, que aun queda mucho día a los toros.
La corrida de hoy segunda de feria, 6 toros de la ganadería de Adolfo Martín, capa Victorino, con su poca fuerza, decepcionaron al público, que prácticamente llenaba la plaza.
Juan José Padilla, de granate y oro, fue el que abrió plaza, Destacó como siempre en banderillas compartiendo el tercio con Sánchez Vara, realizo un par de largas cambiadas, recibiendo posteriormente de rodilla al astado mato de pinchazo y estocada, y hubo una tímida petición de oreja, al final vuelta al ruedo.
En su segundo se centra algo mas, aunque banderillea mal, es algo exagerado en la faena, y al final, tras un pinchazo, mata de suerte contraria, aplausos.
Jesús Millán: de celeste y oro, en su primero, un marrajo, flojo de manos que brindo al público, dio problemas con las banderillas, y al tercer natural se quedo tendido en el albero. Mato de tres pinchazos y estocada. Silencio.
En su segundo un veleto flojo, intento darle calidad, pero no sabía que hacer con el toro, tampoco le fue propicia la suerte suprema, ya que mato de cinco pinchazos y estocada.
Sánchez Vara: de blanco y oro, recibió a su primer enemigo, a porta gayola, devolvió la invitación a las banderillas a Padilla, su toro, medroso y sin fuerza, consiguió sacarle algunos buenos pases, fue premiado con una oreja excesiva.
En el que cerraba la tarde se lo brindo a Padilla, pero tampoco fue mucho lo que pudo hacer con el toro que le toco en suerte, lo despacho de estocada y descabello.
Fue, en fin, una corrida en la que se había podido hacer mas, pero los toros no tenían fondo.


